10 planes para terminar 2025…y comenzar 2026

10 planes para terminar 2025…y comenzar 2026

El 2025 está llegando a su fin, pero aún queda tiempo para disfrutar de lo mejor de Buenavista del Norte. Este encantador municipio del norte de la isla ofrece experiencias para todos los gustos: historia, naturaleza, tradiciones, gastronomía…Ya viajes solo, en pareja, en familia o con amigos, te invitamos a despedir el año descubriendo sus rincones y a comenzar 2026 con nuevas aventuras. Aquí te proponemos 10 planes que no te puedes perder para despedir el año y recibir el nuevo de la mejor manera posible.

 

1. Disfrutar del Parque Rural de Teno

El Parque Rural de Teno te invita a descubrir un paisaje espectacular donde acantilados, bosques y barrancos se funden con la naturaleza más auténtica. A través de la red de senderos del Parque, podrás adentrarte en rincones inolvidables, como el bosque de laurisilva del Monte del Agua, o contemplar vistas impresionantes desde el mirador del Baracán, que conecta la cara norte del Parque con la sur. Cada relieve y cada forma de este paisaje abrupto promete sorprenderte y te cautivará ofreciéndote un recuerdo memorable.

2. Perderse entre las calles del centro histórico

Dar un tranquilo paseo por Buenavista te permite conectar con la historia y con la vida cotidiana de sus habitantes. Mientras recorres las calles, podrás admirar el encanto de las fachadas de las casas tradicionales como la Casa de la Cultura o la Hacienda de La Fuente, la iglesia de Los Remedios y edificios emblemáticos de siglos posteriores como la biblioteca municipal. Para terminar, nada mejor que sentarte en uno de los cafés de la plaza principal y disfrutar de la vida local mientras saboreas un café o refresco.

3. Sacar fotografías

Buenavista está lleno de rincones que parecen sacados de una postal y merecen ser inmortalizados. Tanto en la montaña como en la costa, cada rincón puede captar la esencia del lugar. Uno de los imprescindibles es Punta de Teno, un mirador natural en el punto más noroeste de Tenerife. Allí, mientras escuchas el sonido del mar, podrás fotografiar su característico faro de franjas rojas y blancas, la imponente altura del Acantilado de Los Gigantes y las rocas rojizas rodeadas de cardones y tabaibas. Tanto de mañana como de tarde, la luz del sol transforma el paisaje, creando imágenes que quedarán para el recuerdo.

4. Degustar la gastronomía local

Probar la gastronomía local es tan imprescindible como recorrer los paisajes de Buenavista. Gracias a los productos de kilometro cero de la zona, como las cebollas de Los Carrizales, la miel de Masca, el queso de Teno o el vino de El Palmar, cada plato refleja su sabor y su esencia. Disfruta del acogedor ambiente de los restaurantes, saboreando especialidades de carne y pescado, mientras el aroma de los platos te envuelve. Acompaña esta experiencia de un buen vino local, y déjate llevar por una experiencia gastronómica que despertará tus sentidos y hará de cada plato un recuerdo inolvidable.

5. Pasear al lado del Océano Atlántico

En la costa de Buenavista transcurre un sendero que bordea la costa y ofrece vistas del Océano Atlántico y del campo de golf. Mientras recorres este camino empedrado, podrás oír el batir de las olas y disfrutar de una panorámica impresionantes, tanto del océano como de las montañas que rodean el pueblo. A lo largo del recorrido encontrarás paradas obligatorias como la ermita del Carmen o las salinas, un lugar que da nombre al sendero. Un enclave simbólico donde antiguamente las mujeres recogían la sal formada por el mar para intercambiarla por otros productos, un recuerdo vivo de la tradición local. Es un lugar tranquilo, perfecto para desconectar y disfrutar de las vistas, la brisa marina y la calma que se respira en esta parte del litoral.

6. Ver el encendido navideño

En esta época del año, el municipio se llena de luz e ilusión mientras recorres las calles de Buenavista al atardecer. Aprovecha y haz algunas fotos al bonito decorado navideño para enviarlas como felicitaciones navideñas. Puedes ponerte debajo de una estrella, junto a un regalo; tienes muchas decoraciones y luces distintas. También puedes ver iluminada la gran estrella que decora el campanario de la iglesia desde el paseo peatonal, o la plaza, donde cada rincón tiene una temática distinta. Acércate hasta el mercadillo navideño para probar mermeladas y productos locales o realizar algún taller festivo. Tanto adultos como niños disfrutarán de esta decoración que les transmitirá la magia y el espíritu de estas fechas tan señaladas.

7. Visita de los caseríos

Otra experiencia gratamente recomendada es la visita de los caseríos de Teno Alto y Masca. Ambos son pequeños núcleos poblacionales ubicados en lugares de gran valor dentro del Parque Rural y ambos son totalmente distintos entre si. Cuando visitas Teno Alto parece que has entrado en un lugar donde el tiempo se ha detenido. La parada perfecta para aquellos que quieran disfrutar del lugar sin prisas, rodearse de naturaleza y de la quietud. Allí, encontrarás principalmente cabras, el animal emblemático de Teno Alto, pastando tranquilamente. Mientras que Masca es un enclave con una panorámica impresionante, con vistas al mar y al Morro Catana, su principal atracción. Atrévete a perderte por estos lugares, descubre su ambiente singular y la tranquilidad que les rodea.

8. Paseo en barco

Si deseas ver las impresionantes vistas del Acantilado de Los Gigantes, no pierdas la oportunidad de realizar un paseo en barco desde Punta de Teno. Allí, una pequeña embarcación bordea el acantilado y ofrece una perspectiva poco vista. Si tienes suerte, podrás ver algún delfín mular o el calderón tropical, cetáceos muy curiosos que a veces se acercan hasta las embarcaciones. Recuerda respetarlos y mantener la calma. En el trayecto también es posible ver la playa de Masca o el pueblo de Los Gigantes, y el capitán del barco estará encantado de contarte algunos datos sobre el lugar durante el recorrido. En una de las paradas también podrás darte un baño en alta mar, una aventura refrescante para los más atrevidos.

9. Bañarse en las piscinas naturales

Para quienes quieran pasar un día relajado, les invitamos a disfrutar de las piscinas naturales del litoral de Buenavista, como el Charco Roque o la Playa de las Mujeres. Estas formaciones, creadas por la erosión del mar y las coladas de lava, se llenan constantemente con agua del océano. Pasa el día tomando el sol de invierno mientras escuchas el suave murmullo de las olas y el sonido de las gaviotas. Comparte la experiencia con algunos locales y déjate envolver por la tranquilidad que se respira en este rincón del litoral. Una experiencia sencilla, pero que conecta con la calma y belleza natural del municipio.

10. Celebrar fin de año 

Despedir el año en Buenavista del Norte es una experiencia marcada por un ambiente cercano y acogedor. Durante la noche, quienes lo deseen pueden sumarse a la celebración en torno a la plaza, disfrutando de una bebida en los bares y escuchando música que anima el ambiente de celebración de una noche tan especial como es fin de año. Antes de las campanadas, se reparte cotillón, invitando a todos a celebrar con entusiasmo y alegría. Es un lugar donde habitantes y visitantes se reúnen para compartir esta ocasión tan especial. Los últimos instantes del año se anuncian con las campanadas del campanario de la iglesia y, en ese preciso momento, la emoción se siente en el ambiente mientras todos celebran juntos la llegada del nuevo año. Una manera diferente de despedir el año que, sin duda, se convertirá en un grato recuerdo.


Buenavista es un destino que se vive con calma y con alma, donde cada rincón invita a disfrutar y conectar con su esencia. Sus paisajes, sus senderos, su litoral y tradiciones convierten cada experiencia en recuerdos inolvidables. Con una gran variedad de actividades para disfrutar en cualquier época del año, desde paseos tranquilos hasta planes más dinámicos, cada visita te permite explorar rincones nuevos y vivir una auténtica experiencia. Con tantos lugares por descubrir, Buenavista del Norte se presenta como un destino que siempre tiene algo diferente que ofrecer, invitando a volver y a disfrutar de este municipio de manera memorable.

 

Santa Cecilia: música y memoria en Buenavista del Norte

Santa Cecilia: música y memoria en Buenavista del Norte

Una festividad que invita no solo a apreciar la música y el arte, sino también a recordar la historia cercana de Buenavista a través de la devoción y la entrega que han acompañado a esta santa a lo largo de su vida.

Cada 22 de noviembre la Iglesia celebra a Santa Cecilia, Virgen y Mártir, patrona de los músicos y poetas. Se le conoce también como Cecilia de Roma. Fue una joven romana de familia noble convertida al cristianismo y martirizada por su fe en una época donde la religión aún era perseguida.

Según las crónicas, Cecilia fue obligada a contraer matrimonio con un joven pagano. Durante la ceremonia, mientras sonaba la música, ella oró a Dios reafirmando su fe. De este momento proviene la célebre frase en latín «Cantantibus organis, Caecilia Domino decantabat in corde suo», que significa: «Mientras sonaban los instrumentos, Cecilia cantaba al Señor en su corazón». Con el paso del tiempo, esta expresión se interpretó como un símbolo de su conexión espiritual y su amor por la música.

En Buenavista del Norte, Santa Cecilia tiene una historia muy especial. Su imagen se encuentra en la iglesia de Ntra. Sra. de Los Remedios, concretamente en la nave izquierda, junto a la nave principal. Se trata de una talla de mediano tamaño, representada con un vestido verde, una capa roja y un arpa que sujeta con su mano derecha, símbolo de su conexión con la música.

El templo de Ntra. Sra. de Los Remedios, con siglos de historia, desgraciadamente sufrió un devastador incendio el 22 de junio de 1996, en el que se perdió gran parte del patrimonio histórico y artístico que allí se encontraba. Hoy día, quienes visitan la iglesia, pueden contemplar la imagen original en la que aún se observa restos del hollín y las cenizas producto de los primeros instantes del incendio. Afortunadamente, Santa Cecilia pudo ser rescatada entre las llamas por las personas que accedieron al interior del templo con el afán de salvar el mayor número de obras y objetos. Un hecho que, sin duda, hace a esta imagen aún más especial, convirtiéndola en memoria viva de un capítulo histórico del templo que siempre será recordado por los habitantes del municipio.

A lo largo de la vida de Cecilia encontramos que, en uno de sus martirios, fue expuesta al vapor y al calor en un baño romano del que sobrevivió milagrosamente. Un hecho que refleja cierta similitud con la talla de esta santa que resistió al incendio de la iglesia de Los Remedios.

En esta festividad de Santa Cecilia no podemos olvidar a otra gran protagonista de este día en el municipio: la Banda Municipal de Buenavista del Norte. Fue fundada en 1929 gracias a Juan Martín, alcalde de aquel momento. Su primer director fue José Verdejo. En noviembre de 1999, el director Diego Martín González cedió la batuta a su hijo, José Humberto Martín de Armas, actual director de la agrupación.

Desde 1998 tiene un modelo mixto de gestión: por un lado, está vinculada al Ayuntamiento de Buenavista del Norte. Y, por otro, es gestionada por el patronato «Asociación Amigos de la Música Ntra. Sra. de Los Remedios».

Esta agrupación cuenta con una academia musical y con una banda juvenil. Su repertorio es muy variado: abarca desde obras modernas, como jazz o swing, hasta piezas clásicas de banda, como pasodobles y zarzuelas.

La banda de Ntra. Sra. de Los Remedios es la encargada de homenajear en el mes de noviembre a su patrona, Santa Cecilia. Sus integrantes preparan un completo programa que abarca la festividad religiosa, con su misa y procesión, y otros actos como la popular diana, que desde temprano recorre las principales calles del centro histórico, o el tradicional concierto que ofrece la banda en la plaza del pueblo.

 


¿Sabías que…?

  • Aunque la banda se creó en 1929, no fue hasta 1963 cuando ingresó en ella la primera mujer: Emilia Jiménez Jiménez. Su instrumento fue el saxo alto y permaneció en la agrupación hasta 1969.
  • En octubre de 1978 se confeccionó un nuevo uniforme — el anterior databa de finales de los años sesenta—, que pronto fue conocido entre los músicos como el de la «Pepsi Cola», por su similitud con el de los repartidores de esa marca de bebidas. Podemos imaginarlo: camisa azul claro y pantalón azul marino.
La imagen de Los Remedios y las razones de su fiesta

La imagen de Los Remedios y las razones de su fiesta

Los festejos populares documentados se remontan a la segunda década del siglo XVI, celebrándose el 18 de diciembre. Desde esa época hasta 1686, las fiestas se realizaron de manera ininterrumpida, manteniéndose siempre en diciembre como fecha principal, bajo el nombre de las «Fiestas de la Cigarra».

Con la llegada de octubre, Buenavista del Norte se llena de vida, música y devoción por el comienzo de sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de Los Remedios, una de las celebraciones más esperadas del año y que atrae tanto a vecinos y vecinas como a visitantes. Durante varias semanas, el municipio se transforma en un espacio de cultura viva, combinando tradición, identidad y alegría en un entorno natural único.

El templo, cuya construcción se inició en 1513, inicialmente se trató de dedicar a Santa Ana, pero este acuerdo no prosperó. Finalmente, la iglesia fue consagrada a la Virgen de Los Remedios, celebrándose su festividad en el mes de diciembre, siendo ella la patrona del templo.

Según relatan las crónicas de la época, los días 15 y 16 octubre de 1659, debido a las altas temperaturas, el archipiélago sufrió una invasión de cigarras o langostas que arrasó con los cultivos. Como respuesta a este suceso, la población de Buenavista y las principales autoridades decidieron echar a suertes qué imagen sacar en procesión: a la Virgen de los Remedios o a San Bartolomé. Tras una votación popular, finalmente llevaron por las principales calles del pueblo a la Virgen de Los Remedios para rogar el fin de la plaga.

Cuando la imagen llegó a la Cruz de Toledo, quienes allí estaban observaron cómo las cigarras comenzaban a retirarse lentamente y cómo dos de estos insectos se posaban sobre el manto de la Virgen, acompañándola en su regreso a la iglesia. En honor a este hecho, cada 25 de octubre se celebran las fiestas patronales.

Imagen de la Virgen de Los Remedios. 25 de diciembre de 1951. Foto por Pepe López. Col. Fam. Iris P.

Pero lo cierto es que, a lo largo de los años, estas fiestas han experimentado algunos cambios en sus fechas y actos. Los festejos populares documentados se remontan a la segunda década del siglo XVI, celebrándose el 18 de diciembre, cuando la fábrica del templo estaba en un estado avanzado de construcción, aunque aún sin concluir. Desde esa época hasta 1686, las fiestas se realizaron de manera ininterrumpida, manteniéndose siempre el 18 de diciembre como fecha principal, bajo el nombre de las “Fiestas de la Cigarra”, en recuerdo a la plaga de langostas.

Fue a partir de 1686 cuando se estableció de manera definitiva el 25 de octubre como fecha oficial de las festividades, tal como se mantiene hasta nuestros días.

No obstante, existen registros de variaciones puntuales en la fecha de esta festividad. Por ejemplo, como hemos visto, en 1659, el año de la plaga, las celebraciones se llevaron a cabo el 25 de octubre. Otro caso excepcional ocurrió en 1695 cuando, debido a las inclemencias del tiempo, las fiestas se celebraron el 15 de agosto de ese año.

Cabe destacar que San Bartolomé fue patrón de Buenavista desde 1561 hasta 1659, y su festividad fue una de las manifestaciones más importantes para el pueblo hasta bien entrado el siglo XIX. Tras el milagro atribuido a la Virgen de Los Remedios por acabar con aquella plaga de langostas, desde 1659 fue proclamada patrona del municipio, siendo San Bartolomé el copatrón de Buenavista.

Cada cinco años, la imagen es llevada en procesión hasta la Cruz de Toledo para conmemorar el milagro. Este año 2025, fieles a la tradición, la imagen de la Virgen será llevada nuevamente hasta ese punto. Una tradición llena de historia y de fe, en la que locales y visitantes podrán vivir una experiencia única y llena de emoción.

Visitar Buenavista del Norte en octubre es más que asistir a una fiesta: es sumergirse en siglos de tradición, historia y fe. Un momento perfecto para conocer la riqueza cultural del municipio, disfrutar del ambiente local y dejarse envolver por la autenticidad de un pueblo con alma propia.

Imagen de la Virgen de Los Remedios. Años 50. Foto Pepe López. Col. Fam. Iris P.

 


¿SABÍAS QUE…?

  • La primera imagen de la Virgen de Los Remedios llegó a comienzos del siglo XVII. Desgraciadamente, el devastador incendio, ocurrido en la iglesia el 22 de junio de 1996, provocó la pérdida de esta imagen y de gran parte del patrimonio histórico-artístico que albergaba el templo. La actual talla de Nuestra Señora de Los Remedios fue traída en 1997, un año después del incendio. Se trata de una imagen de vestir, obra del escultor imaginero gaditano Luis González Rey.
  • Por otra parte, las cigarras o langostas tienen una presencia tan significativa en la historia del municipio que están representadas en el escudo heráldico, acompañadas por el cardón y el faro de Punta de Teno. Tres símbolos que representan la identidad y el carácter de Buenavista.
El Rayo: una herida en la tierra, esculpida por el mar y el tiempo

El Rayo: una herida en la tierra, esculpida por el mar y el tiempo

Muy cerca del faro de Buenavista, oculto entre acantilados y caminos poco transitados, se encuentra El Rayo, una formación geológica tan singular como enigmática. Su nombre evoca la leyenda popular que atribuye su origen al impacto de un rayo. Y aunque la ciencia nos ofrece una explicación distinta, el lugar conserva un aire de misterio que lo hace aún más fascinante.

Naturaleza y leyenda entrelazadas

Según la tradición oral, este gran hueco en la costa fue abierto por la furia de un rayo que cayó sobre la roca. Esta imagen poderosa ha perdurado en la memoria local, aunque los estudios científicos apuntan a un proceso geológico más complejo: un hundimiento sobre antiguas coladas sálicas, parcialmente recubiertas por pumitas procedentes de la erupción del cercano volcán de Montaña de Taco.

Un corte natural que revela la historia volcánica

Lo más sorprendente de El Rayo es que su formación ha dejado al descubierto una especie de ventana al interior de la tierra. Observando con atención, se pueden distinguir capas de coladas de lava separadas por escorias, como páginas de un libro geológico que narra millones de años de historia volcánica. Hacia el mar, aparecen también canales lávicos que probablemente actuaron como puntos débiles frente al constante embate del océano.

La fuerza del mar como escultora silenciosa

Todo indica que el origen de este hundimiento no fue instantáneo, sino progresivo. Las pleamares y los temporales costeros han ido aprovechando la estructura interna de las lavas para modelar lo que hoy vemos. En el fondo del hueco, los depósitos marinos confirman el papel protagonista del agua en este proceso lento pero imparable.

Un lugar para observar, aprender y respetar

El Rayo no es solo un paisaje curioso, es una lección abierta de geología. Visitarlo nos permite entender mejor cómo se ha formado el relieve de Buenavista del Norte y, al mismo tiempo, invita al respeto por estos espacios frágiles y únicos.

Si te acercas, hazlo con cuidado y respeto. El acceso se encuentra balizado por una cuerda para mejorar la seguridad en el disfrute de esta experiencia. La verdadera vivencia está en contemplarlo, imaginar su origen y dejar que el viento y las olas cuenten el resto.

¿Dónde se encuentra?

El Rayo se sitúa en las inmediaciones del faro de Buenavista, en la zona conocida como Punta de La Laja. Se puede acceder caminando desde el faro, siguiendo la costa y prestando atención al entorno natural.

San Bartolomé y la suelta de la Diablita, una tradición que no se olvida

San Bartolomé y la suelta de la Diablita, una tradición que no se olvida

San Bartolomé, uno de los doce apóstoles, fue el patrón de Buenavista del Norte desde 1561 hasta 1659, cuando se convierte en copatrón junto a la Virgen de Los Remedios, que adquiere el patronato tras combatir la desoladora plaga de cigarras que arrasó con el pueblo.

Su festividad era la más importante para el pueblo hasta el S. XIX y todavía hoy, aunque ha perdido relevancia entre la población se sigue celebrando su día.

Cada 23 de agosto el mal acecha, se suelta la Diablita quitando la cadena que este santo sujeta en su mano izquierda para contener al mal mientras suenan los repiques de las campanas. Antiguamente, durante 24 horas los habitantes de Buenavista abandonaban sus labores, incluso en el campo, por miedo a ser atacados por el mal.  Y, según recoge Ulpiano Pérez Barrios en su libro Buenavista, estudio histórico artístico, fue tal el temor infundado que algunos «llegaron a afirmar que por transgredir tal costumbre el demonio se les había aparecido encarnado en feroces animales arrastrando ruidosas cadenas de largos eslabones».

Los vecinos de este municipio norteño cuentan que durante el día en el que la Diablita andaba suelta vagando por las calles no iban a la playa, al monte, tenían especial cuidado al coger un cuchillo. En cualquier momento podía hacer acto de presencia el demonio y había que estar alerta.

Además, jóvenes de Buenavista explican cómo sus padres y abuelos los amenazaban cuando eran niños para que se portaran bien y no los dejaban hacer todo lo que ellos quisieran como por ejemplo «no te asomes al balcón que te tira la Diablita» o «hoy no se va a la playa que la Diablita te puede ahogar».

El 24 de agosto, día de San Bartolomé, es la Virgen María la que amarra al demonio de nuevo para que deje

de hacer daño a los habitantes del pueblo, acabando con el mal hasta el siguiente año.

Este año, además de aquellos que se desplazaron a la iglesia matriz del municipio, fueron testigos de la suelta de la Diablita 20 sacerdotes pertenecientes al movimiento de comunión y liberación, que al finalizar el acto cantaron el Salve ‘Reina de la paz’ a la Virgen de los Remedios.

La imagen de San Bartolomé

La antigua imagen de San Bartolomé pertenecía a la Parroquia de San Pedro de Daute y, el 23 de agosto de 1562 fue trasladada a la Iglesia de Buenavista en procesión por voluntad del pueblo de elegir al apóstol como patrón.  Sin embargo, en la actualidad esa imagen ya no se conserva, se perdió entre tantas otras en el incendio de la iglesia en junio de 1996.

Teno Alto: un reducto del paraíso

Teno Alto: un reducto del paraíso

Si se busca un remedio para acabar de un plumazo con el estrés, se tiene fácil. El antídoto se llama Teno Alto.

Un sinfín de tópicos inunda la cabeza nada más llegar a la plaza de Los Bailaderos. “El tiempo se detiene”, “el Tenerife auténtico”, “aquí nunca hay prisa”, “solo se ven cabras y queso”, etc. Sí, son expresiones manidas por los miles de visitantes que acoge este caserío de Buenavista del Norte a lo largo de todo el año pero que, sin embargo, no esconden nada de falso.

Cipriana vende mucho queso y atiende de una manera fantástica a los visitantes y también añora la línea de guagua de TITSA que la llevaba todos los días a Buenavista. Guarda el ejemplar del periódico en el que se publicaba que ‘Teno Alto se queda sin guagua’ (30 de abril de 2012) en uno de los cajones de ‘La venta de Teno Alto’. Desde entonces, no existe transporte público hacia el caserío y esta línea duró, según Cipriana, tan solo un año. Exhibe en su estantería una guagua y un tranvía de papel: el único transporte público que llega hasta allí. No obstante, existe la posibilidad de coger un taxi.

Hay más cabras que habitantes en Teno Alto. De hecho, el animal es una seña de identidad de este caserío. No hay que extrañarse por ver algún coche de la zona con una pegatina que diga Teno en medio de una silueta de una cabra. ‘En Teno Alto viven unas cuarenta personas’, dice Cipriana. Entre ellas, su madre de 96 años este mes de enero. También vivió en este caserío Jonathan González, quien se proclamó campeón de Europa de la World Surf League el pasado octubre.

Curiosidades aparte, Cipriana es un libro abierto. Es parada obligatoria si se quiere conocer parte de la esencia del lugar. Pero volviendo a los tópicos de este singular enclave, el hecho de que Teno Alto es naturaleza en estado puro no se puede escapar a los ojos de nadie. Fauna y flora en medio de paisajes llenos de diversidad y en los que bien podría rodarse una escena de cualquier película. Eso sí, cuidando mucho el entorno ya que se trata de un escenario delicado y que necesita de una especial conservación. Tarea de la que es responsable el Parque Rural.

En pocos metros cuadrados se puede disfrutar de una gastronomía característica del lugar: con productos cosechados y elaborados allí. Si se va a Teno Alto y no se prueba el queso y la carne de cabra, la visita no habrá sido igual. Eso lo saben los que viven en la comarca. Pero se puede pensar que muchos habitantes de Daute aún no han visitado este lugar desaprovechando el privilegio que supone Teno Alto.

Además, a pesar de su lejanía, el acceso al caserío es cada vez más cómodo ya que se ha iniciado el asfaltado de la carretera hace unos meses. Aún no se ha finalizado, quedan muchos kilómetros por terminar, pero los buenos resultados del tramo ya asfaltado están a la vista.

Ir hasta Teno Alto, un día cualquiera, ayuda a abrir la mente, los pulmones y la vista. Es un deleite para los sentidos que nadie debería perderse. Un último consejo: si se puede, hay que echarse en su campo.